
Y el gran gurú, señalando la hornacina vacía de nuestra amadísima patrona añadió:
“por su imagen desaparecida en verdad os digo que nadie hallará la felicidad eterna si antes no ha probado estas exquisitas viandas tan afanosamente preparadas por mi, así como el brebaje sagrado preparado con el líquido que corre por mis venas más coca-cola y que he dado llamar kal-i-motxo y que tenéis preparado en nuestros sagrados griales de un caño gordo y otro fino”.
Mientras sus más allegados en la mesa escuchaban embelesados su gran discurso y se preparaban para poner en práctica sus grandiosas enseñanzas, el resto de la mesa comentaba lo inmenso de su sabiduría, de su corazón y de sus entradas.
Pero, AY, una oveja descarriada estaba entre ellos. Y aunque muchos lo sospechaban, muy pocos sabían de su verdadero rostro. Era aquel, que hacía caso omiso de las grandes enseñanzas y se empeñaba en llenar su anticuado vaso de un líquido insípido, inodoro e incoloro. Era la oveja naranja del redil.
… Y al final de ese dia.. ocurrió.. tuvieron que cambiar el barril.
Alabado seas.
